Una historia sobre la vejez en los tiempos del covid

Hoy quiero compartir con vosotros un relato sobre la vejez. Hace unos meses con el tema del covid estuve mirando diferentes concursos literarios a los que apuntarme. Al final, algo muy propio de mí escribí el relato y no lo presenté porque no me terminaba de convencer. A pesar de que lo escribí en la época del confinamiento y la verdad, creo que viene muy a cuento igualmente. Es la historia de Jacinta aunque puede serlo de miles y miles de mujeres en la senectud que siguen tratando de formar parte de una sociedad que ya no les tiene en cuenta.

El relato de Jacinta

La brisa del mar cantábrico invadía de un aroma fresco el salón de un tercer piso en la parte vieja de Donosti. En él, Jacinta, sentada en su butaca, cosía con sus manos ajadas por el paso del tiempo, mascarillas de algodón. Había visto en la televisión que se necesitaban y, sin dudarlo, alcanzó su costurero de latón reconvertido de una antigua caja de galletas y se puso manos a la obra.

Apilaba con esmero sobre su mesa auxiliar todo el trabajo a la espera de que una voluntaria las recogiera. María le visitaba una vez por semana, a pesar de la insistencia de Jacinta en que no lo hiciera por miedo a que enfermara. Cada visita, era como esa brisa del mar que disfrutaba, un soplo de oxígeno y vida. En ellas, compartían tiempo, anécdotas y acopiaba productos básicos que le faltaban.

Jacinta era una de los millones de mujeres que viven solas, sus hijos mayores apenas la visitaban ni llamaban y con el confinamiento, se habían extinguido sus posibilidades de relacionarse. A pesar de los golpes del destino y de la soledad impuesta, seguía queriendo aportar su pequeño grano de arena a la sociedad, pensando, como tenía por costumbre, más en los demás que en ella.

Con la costura de mascarillas, había encontrado la fórmula de que sus acciones, tuvieran utilidad en una sociedad en la que se sentía cada vez más invisible. Amanecía con el entusiasmo de cuando trabajaba, se acicalaba el pelo, desayunaba un café y un currusco de pan con mantequilla y se sentaba en su butaca bajo la ventana entreabierta con las gafas apoyadas en su regazo. Sentía preocupación por María, por sus hijos y sus nietos y un miedo atroz a que algo les sucediera. Al mismo tiempo, mientras cosía, un pensamiento egoísta en lo más profundo de sus entrañas luchaba por ver la luz:

«Ojalá esta situación se mantuviera en el tiempo. Ojalá, pudiera seguir contando».

2 comentarios en «Una historia sobre la vejez en los tiempos del covid»

  1. Hola Juan. Este relato, la historia de Jacinta, debería servir para abrir los ojos y el corazón de aquellas personas que olvidan sus raíces, a sus mayores, a aquellos que dieron todo por sus hijos y que sienten una soledad tan grande que les hace tener pensamientos»egoistas»como el de Jacinta, totalmente justificables si llegamos a ponernos en su lugar.
    Es muy triste que una persona llegue al final de su vida sintiéndose de ese modo y que necesite aferrarse al más mínimo quehacer con tal de aliviar las horas muertas y sentirse útil de algún modo.
    Gracias por el relato, que una vez más da que pensar y esta vez, además, da pie a remover conciencias.

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    • Gracias! Es lo que pretende, ver un poco cómo personas que están ahí para nosotros quedan olvidadas cuando los años van pesando y cómo a pesar de ello, quieren seguir formando parte de la sociedad. Da igual si las mascarillas servían o no, lo importante es el espíritu con el que se hacen las cosas.
      Gracias por tus palabras.
      😉

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