Ikigai o la fórmula de la longevidad

El Ikigai o la fórmula de la longevidad. Dirás, ¿Qué diablos es esto?, pues qué va a ser, filosofía de vida, se trata de vivir en armonía con lo que hacemos basándose en un sencillo esquema.

Últimamente son muchas las personas que me hablan del miedo a la muerte y de la posibilidad de vivir cien años, supongo que es algo propio de los efectos secundarios de la época Covid. Total, que me puse a investigar un poco el tema y di con la fórmula con la que los típicos asiáticos con pelo canoso y bigote de Mulán llegan a los cien años.

ikigai

Básicamente se trata de intentar equilibrar lo espiritual con lo práctico. Muchos sentimos la frustración de buscar la felicidad, el dinero o aspectos para nuestra realización sin verlo todo como un conjunto. Se trata de intentar que todas las áreas que se superponen se relacionen a la vez, para ello lo primero es realizar cuatro preguntas:

  1. ¿Qué amas?
  2. ¿Qué se te da bien? Para esto puede ser interesante el DAFO personal
  3. ¿Qué necesita el mundo?
  4. ¿Te van a pagar por eso?

En el centro de todos esos círculos interconectados está el denominado IKIGAI o razón de ser, si una de las áreas no funciona entonces estás perdiendo la opción de una vida larga y feliz.

Ya hablamos en un post anterior sobre el propósito de la vida, y es que, algo que parece absurdo es esencial para encontrar una salud física y mental.

Me he obsesionado muchísimo a lo largo de mi vida con valores atípicos, formas de pensar y de ver la vida que distaban mucho de los socialmente aceptables. Sin embargo, por suerte, no estamos solos en el planeta y hay cientos de grupos y comunidades con criterios o planteamientos similares.

Voy a intentar explicarte con ejemplos cómo puedes saber si vas hacia el ikigai o te estás yendo por la tangente.

El Ikigai o la fórmula de longevidad cómo establecer criterios

No te gusta lo que haces

Supón que trabajas de camarero, te pagan y has encontrado la utilidad en el mundo, pero odias poner cafés. Pues en ese caso no haces lo que amas y no lo harías sin que te pagaran. Por lo tanto, te estás yendo por la tangente.

No eres bueno en lo que haces.

Vale, esto es fácil, de pequeño muchos sueñan con ser futbolistas, modelos, médicos y policías por poner algunos ejemplos. Pero a lo mejor no eres lo suficientemente bueno o no se te da bien. Cuidado que a veces con la práctica lo mediocre se vuelve en excelente pero de entrada estarías alejándote del Ikigai.

No se paga por ello

Por poner un ejemplo absurdo, nadie va a pagarte por comer chocolate, quizás siendo un testador, pero no es lo normal, sin embargo, si tu pasión es el chocolate quizás deberías buscarte qué es lo que puedes ofrecer que sí se pague por ello, yo que sé, tallar chocolate o crear nuevos sabores.

El mundo no lo necesita

Esto es super interesante porque está relacionado con el concepto de sociedad oriental y que no terminamos de atraer a nuestra cultura. Consiste básicamente en que la sociedad requiera de ese servicio. Necesitas que lo que haces tenga un propósito o una misión por encima de tus intereses individuales. Se me ocurre por ejemplo, que el mismo adicto al chocolate utilice un cacao de producción sostenible.

 

2 comentarios en “Ikigai o la fórmula de la longevidad”

  1. Nunca había oído hablar de esta palabra, pero ahora que he leído tu artículo y que he investigado también un poco sobre ella,lo entiendo como que lo que hagamos en la vida nos llene, que tenga un sentido, que haya una coherencia entre lo que sentimos y lo que hacemos y que además todo esto sea útil tanto para nosotros como para los demás.
    Gracias por tu artículo que me ha dado a conocer una palabra desconocida para mi y que abarca tanto contenido y tanto significado y da pie a reflexionar sobre nuestra vida y lo que hacemos con ella. Gracias!!!!

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    • Gracias Inma, es muy potente el Ikigai al final es una fórmula que parece que está muy relacionada con la felicidad y la longevidad. Tiene sentido haces lo que amas, ganas dinero y además aportas tu granito de arena a la sociedad cómo no vas a vivir siglos

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